Tres años con vos, pero sin voz

Diálogos 17 de enero de 2019 Por
A propósito de los 3 años de detención arbitraria y condena sin pruebas fehaciente de la dirigenta social Milagro Sala, el fotoperiodista Hugo Campilongo, se explaya en un texto reporte sobre como el trabajo social de Milagro Sala atraviesa la provincia de Jujuy.
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Fotos: Hugo Campilongo

Tres años con vos, pero sin voz.

Tres años sin Milagro. Tres años con vos, pero sin voz, un trabalenguas, con la impronta de realidad kafkiana.
Milagro dirigente social, encarcelada, humillada, maltratada, mujer, perseguida, presa política y solidaria.
La lista podría ser infinita, ¿no te parece?
Todavía recuerdo aquel viaje a Jujuy, hace ya casi dos años y medio. En dicha oportunidad estuve tres días recorriendo la sede de la Tupac Amaru, el barrio “El Cantri” y los alrededores de la prisión de Alto Comedero en San Salvador.
Una noche en un bar se me acercaron dos personas, ambos eran funcionarios del Poder Judicial de la provincia de Jujuy. Intentaron un diálogo y lo consiguieron.
Funcionario A
¿”De turismo por Jujuy”?
Reportero
“No”
Funcionario B
¿”Cuál es el motivo entonces”?
Reportero
“Vine al Primer Congreso Refundacional de la Tupac Amaru y a interiorizarme de la situación y las condiciones de detención de la señora Milagro Sala”.
Funcionario B
¿”Usted sabe por qué esta presa”?
Reportero
“Si lo supiera no hubiera venido hasta aquí. Es más no parece haber motivos suficientes para su detención”.
Luego de muchas explicaciones sobre hechos de corrupciones diversas, creo que hasta me dijeron que se había robado el Arco Iris o al menos uno de sus colores, la embestida no tardó en llegar y el real motivo no demoró en hacerse visible. Me recuerda en mucho al revelado analógico en el que los elementos aparecen poco a poco, por hacer –si se me permite- un paralelismo con la fotografía. Y eso pasó poco a poco, valga la redundancia, aparecía una mentira nueva, seguida de una denuncia hasta completar ese fotograma irreal, kafkiano.
Funcionario A
“Ella era una mujer negra pata sucia, una india, una pobre, que vivía allí abajo, mientras señalaba con el dedo un sitio cercano a un rio o arroyo”. Y agregó, ¡”A usted le parece, ella cogobernaba Jujuy, tenía más poder que el gobernador”!
Rescatemos esto: “mujer” “negra” “india” “pobre” y “cogobernarnaba”. Un combo muy difícil de digerir para la rancia oligarquía jujeña, acostumbrada a renegar de los orígenes telúricos, disociada desde siempre con el pueblo y la clase trabajadora y con el corazón mirando a Europa.
Funcionarios A y B
“Ella se equivocó con Blaquier”, sentenciaron al unísono.
Y es que Milagro Sala se enfrentó al Poder Real. Se enfrentó a los blancos, a la rancia oligarquía vernácula. Se enfrentó y sentó en el banquillo de los acusados a Carlos Pedro Blaquier, señalado como cómplice en más de trescientos secuestros y la desaparición de una treintena de personas en el llamado “Apagón de Ledesma”.
Y como el derecho no es otra cosa –si se me permite el reduccionismo- que un instrumento de dominación de clase dominante, es que suceden estos tipos de procesos penales, teñidos de arbitrariedad. Son en definitiva procesos aparentes, en los que faltan elementos para llegar a una condena punible, pero que se presentan a la sociedad como veraces. Tiene todo la apariencia de ser un proceso justo, pero no lo es. Y esto es lo que sucede con Milagro Sala.
¡Por todo eso esta presa!
Pero como hay una Milagro, dirigente social y solidaria, también está presa por esto que te voy a decir. En Calilegua, Chalican, El Carmen, El Puesto, Humahuaca, La Quiaca, Libertador General San, Martín, Maimará, Miraflores, Monterrico, Palpalá, Parapetí, Perico, San Pedro, San Salvador de Jujuy, Tilcara y Volcán fueron algunas de las ciudades y pueblos cuyos habitantes, mujeres y hombres, sin importar la edad, fueron testigos de la obra de Milagro Sala y recibieron copa de leche y alimentación, tuvieron acceso al deporte, a los derechos humanos, fueron respetados en su diversidad sexual, se les brindó educación y formación profesional, se contuvo a jubilados y niños se les dio el verdadero lugar a los pueblos originarios y hubo salud para todos.
No es poca cosa. Sería bueno que algún gobernador o gobernadora hiciera cuanto menos un 20 % de lo que se hizo allí.

Con presxs políticxs no hay democracia.
Libertad a Milagro Sala
Libertad a Todxs lxs Presos Políticxs en Argentina.

Hugo Campilongo. Fotoperiodista.

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